14
Jul
Front Line Assembly - Improvised Electronic Device (2010)

Tracklist
1. I. E. D.
2. Angriff
3. Hostage
4. Release
5. Shifting Through The Lens (Edit)
6. Laws Of Deception
7. Pressure Wave
8. Afterlife
9. Stupidity (Featuring Al Jourgensen)
10. Downfall
El industrial es quizás uno de los géneros más dispares y amorfos en cuanto su categorización, pero también lo es con respecto a su historia lo cual produce un problema que vivo muy a menudo: categorizar que es industrial se hace más por intuición que por evidencias sonoras. ¿Qué debe ser el industrial para serlo? En teoría hibridar los aspectos más desaforados del rock con las técnicas más oscuras -que no necesariamente brutales- de la electrónica; una amalgama de ultraviolencia sonora más oscura que el alma de un político. Esto, como no podía ser de otro modo, se pasa por alto muy a menudo. Así el industrial es más una actitud, una forma de hacer electrónica, basada en una violencia hipertrofiada que es llevada hasta una conformación maquinista, puramente obrera -y por tanto, industrial-, de la música. Y en ese sentido Front Line Assembly no sólo es que sean industrial, es que nunca antes han sido tan industrial como en este genial Improvised Electronic Device.
Su sonido alejado de los caminos más amables sostenidos en ciertas formas de EBM se distraen en la forma más pura de combinación del combo de instrumentación rock con electrónica. Las guitarras abrasivas, la batería contundente y metalizada, el bajo casi como una martilleante bujía espectral y los sonidos del sintetizador, estos sí, como el fantasmagórico ambiente oscuro que cubre todo el conjunto. Sin apenas atisvos de concesiones a la pista de baile se arrojan con fruición al mismo concepto de industrial, nos sitúan en una fábrica abandonada donde los fantasmas de los obreros muertos aun trabajan incansables; durante toda su eternidad.
Entre la fantasmagoría ambiental nos persiguen los sonidos de las maquinas machacando, destruyendo y conformando rítmicamente sonidos que nos resultan tan familiares como inefables. Incluso el giro final de todo el ruidismo salvaje hacia esa suerte de balada post-industrial que es Downfall, como si se tratara del Requiem por la maquinaria muerta, mimetiza las formas de su contexto: estamos ante un cuento de fantasmas narrado con la misma maquinaria con la que fetichizaron el mundo; con la voz distorsionada de una radio de frecuencia corta. Y he ahí el gran triunfo de Front Line Assembly, el conseguir hacer la primera gran oda post-industrial al obrero muerto, o despedido.
Pasen y vean, por favor.